jueves, 6 de noviembre de 2025

        ¿Por qué es correcto el documento firmado por León XIV en el que niega que María sea corredentora?

El pasado martes 4 de noviembre, memoria de San Carlos Borromeo, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández emitió un documento titulado “Madre del pueblo fiel”, que pretendía aclarar la aaconveniencia de usar algunos títulos alusivos a la Virgen María. Especialmente el texto se centró en dos que, para el dicasterio generan controversia, el primero es el de Corredentora, el cual censura su uso y lo consideren conveniente en cualquier contexto; por otro lado el de Mediadora de todas las gracias, que lo acepta, pero con la debida reformulación teológica y matizando muy bien los términos para no dar lugar a equívocos.

Lo que pretende el documento, es que estos títulos empleados a María, no que generen confusión entre los creyentes, pues los títulos de Redentor y Mediador están reservados según las Escrituras expresamente a Cristo Jesús. Sin embargo, con los debidos matices, Roma permitirá seguir usando el término Mediadora, con los límites que explicaremos a continuación:

Corredentora

La Redención de los pecados sólo puede llevarla a cabo Dios. Jesús en tanto que Dios y hombre al mismo tiempo , fue redentor del género humano por su pasión, muerte y resurrección. ¿por qué María no? Pues obviamente porque la Madre de Jesús carece de esencia divina. Ningún ser humano por muy excelso o lleno de gracia -como lo fue María- puede redimir, así quedó constatado en el Concilio de Nicea de 325 cuando se descartaron las hipótesis teológicas de Arrio que negaba el carácter divino de Jesús, y que por tanto hacía imposible la redención

María fue cooperadora en esa redención, puesto que por ella Dios se encarnó y padeció junto a su hijo los tormentos de la Cruz, acatando el plan de Dios, aún sin comprenderlo plenamente, sin embargo, esa cooperación no puede en modo alguno ponerse en paralelo con el de un papel activo junto a su Hijo en la redención. Al hablar de Corredentora se pone en riesgo el mal uso del prefijo co- que puede sugerir equiparación en la realización de un acto. Es, pues preferible decir que maría cooperó en la redención en un plano subordinado a llamarla Corredentora.

Mediadora de todas las gracias

María no es Mediadora de todas las gracias ¿Por qué? Porque en la mediación de su propia gracia no pudo mediar, sino que le fue regalada por la Santísima Trinidad en atención a los méritos de su Hijo Cristo Jesús. María fue concebida con la gracia de hacerlo sin pecado original, y de esta propia gracia no me dio la propia María, por lo que ya no podríamos hablar de que a mediado en todas las gracias.

Por otro lado Jesus es el único mediador entre Dios Padre y los hombres (1 Timoteo 2,5) y el único que dispensa las gracias.

Entonces ¿Por qué llámanos a María Mediadora?

El documento no impide hacerlo, lo que pide es que se tenga en cuenta que no se debe poner en paralelo la acción mediadora de Jesús y la de su madre, porque ella ejerce otro tipo de mediación, no dispensando las gracias en paralelo a su Hijo, sino intercediendo como madre nuestra ante su Hijo presentando nuestras necesidades. En este sentido sí es lícito llamar a la Madre de Jesús Mediadora, como sinónimo de intercesora y teniendo claro que:

a) Cristo Jesús no requiere de la intercesión de su madre para interceder por nosotros: María no es más misericordiosa o tiene más interés en nuestra salvación que su Hijo. Es un error pensar que acudiendo a la madre de Jesús, obtendremos más misericordia benevolencia, por ser María más misericordioso y benevolente que su hijo. Esto es, pues, una deformación teológica.

B) No obstsnte, al igual que ocurrió en Caná los favores pedidos por María son altamente considerados por su hijo, más que las intercesiones de santos. Es lícito pues orar a María para pedir la intercesión, pero no imprescindible.

Ambas cosas son ciertas y complementarias a la vez.

Así pues, presentar a María, como Mediadora de todas las Gracias, debe entenderse como de aquellas por las que ella intercidió excluyendo la suya misma, y utilizando el tèrmino  como sinónimo de favores.

El documento pues, es bienintencionado, y lejos de querer dañar la dignidad de la siempre Bienaventurada María Madre de Dios, busca hacer pedagogía sobre su participación en la economía de la salvación. Un documento de cincuenta páginas formuladas teológicamente impecables, que no debería ser respondida por parte de quienes se dicen cofrades, con soflamas andalucistas/españolistas y llamados a la guerra santa, como si la verdad en torno al papel de María en la salvación, se redujera a una cuestión meramente folclórico- cultural de personas que probablemente ni han leído el documento, ni tengan la formación para poder hacerlo.

Muchas de las actitudes vistas, pueden terminar dando la razón a quienes ven el gran amor que los cofrades sentimos a la Madre del Señor como una deformación teológica, y sería muy penoso, que  confirmaran este supuesto extremo quien más dicen defender a María.

La piedad popular es válida y es un tesoro espiritual del Pueblo de Dios, pero debe estar siempre sujeta a la verdad teológica, porque en vez de piedad popular, de lo que estaríamos hablando es de una verbena popular, y el uso de la Santísima Virgen no sería lícito, porque se usaría su imagen y su devoción ignorando la verdad teológica en cuanto a ella, bien por ignorancia o bien por acabbar conseguido que la piedad popular ya no sea un acto religioso sino cultural.


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